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Value · Ratios de valoración

EV/EBIT: el ratio que mira la empresa entera, no solo su cotización

El PER es el ratio de valoración más conocido. Pero tiene un punto ciego importante: ignora la deuda y la caja. El EV/EBIT corrige ese problema comparando el valor total de la empresa con lo que genera su negocio operativo. Por eso se ha convertido en uno de los ratios preferidos del value investing cuantitativo.

Imagina que quieres comprar una casa.

Te dicen que cuesta 200.000 euros.

Pero no te dicen que tiene una hipoteca pendiente de 150.000 euros que tendrás que asumir.

El precio real no es 200.000 euros.

Es 350.000.

Con las empresas ocurre algo parecido. La capitalización bursátil es el precio de las acciones. Pero quien compra una empresa entera también compra su deuda y su caja.

El precio de una acción dice cuánto vale el capital. El valor de empresa dice cuánto cuesta realmente el negocio.

Qué es el valor de empresa (EV)

El valor de empresa, o Enterprise Value (EV), intenta medir el coste total de adquirir un negocio.

EV = capitalización bursátil + deuda financiera − caja y equivalentes

En versiones más completas se añaden también los intereses minoritarios y las acciones preferentes.

La lógica es sencilla:

Qué es el EBIT

El EBIT (Earnings Before Interest and Taxes) es el resultado operativo de la empresa: lo que gana su negocio antes de pagar intereses de la deuda y antes de impuestos.

A diferencia del beneficio neto, el EBIT no depende de cómo se financia la empresa. Dos compañías con el mismo negocio y distinta deuda tendrán el mismo EBIT, aunque su beneficio neto sea distinto.

El ratio EV/EBIT

EV/EBIT = valor de empresa ÷ resultado operativo

Se interpreta como el número de años de resultado operativo que costaría comprar el negocio completo.

Un EV/EBIT de 8 significa que el negocio cuesta ocho veces lo que genera cada año antes de intereses e impuestos.

Su inverso, EBIT/EV, se conoce como earnings yield o rentabilidad operativa: un EV/EBIT de 10 equivale a una rentabilidad operativa del 10 %.

En ambos casos, la lógica es la misma: cuanto menor es el EV/EBIT, o mayor el EBIT/EV, más barata está la empresa en relación con lo que genera.

Un ejemplo práctico

Dos empresas tienen la misma capitalización bursátil y el mismo resultado operativo.

Concepto (millones €) Empresa A Empresa B
Capitalización bursátil 800 800
Deuda financiera 500 0
Caja 100 300
Valor de empresa (EV) 1.200 500
EBIT 100 100
EV/EBIT 12,0 5,0
Rentabilidad operativa (EBIT/EV) 8,3 % 20,0 %

Ejemplo ilustrativo con cifras simplificadas.

Mirando solo la capitalización, ambas empresas parecen igual de caras.

Pero la empresa A arrastra una deuda importante, y la empresa B tiene una caja abundante. El negocio de B es más del doble de barato.

Además, el PER podría incluso favorecer a A en algunos casos, si la deuda es barata y los intereses reducen poco su beneficio. El EV/EBIT evita esa distorsión.

El PER compara el precio de las acciones con el beneficio de los accionistas. El EV/EBIT compara el precio del negocio entero con lo que genera el negocio entero.

Por qué muchos inversores cuantitativos lo prefieren al PER

La evidencia académica y práctica

Joel Greenblatt popularizó el uso del EBIT sobre el valor de empresa como medida de valoración en su Magic Formula, combinándolo con la rentabilidad sobre el capital.

Wesley Gray y Tobias Carlisle, en Quantitative Value (2012), compararon distintos ratios de valoración en el mercado estadounidense durante varias décadas. En sus pruebas para el periodo 1964–2011, la rentabilidad operativa sobre el valor de empresa (EBIT/TEV) fue la medida con mayor prima de valor: su cartera de empresas baratas obtuvo una rentabilidad anual compuesta en torno al 14,5 %, por delante de ratios más populares como el PER o el valor contable/precio.

Tim Loughran y Jay Wellman (2011, Journal of Financial and Quantitative Analysis) encontraron que el múltiplo de empresa, en su versión EV/EBITDA, era un predictor sólido de la rentabilidad de las acciones, comparable o superior al ratio valor contable/precio que usan Fama y French.

Que un ratio haya funcionado bien en el pasado no garantiza que lo haga en el futuro. Pero la combinación de lógica económica y evidencia empírica en distintos estudios lo sitúa entre las medidas de valoración más sólidas.

EV/EBIT frente a EV/EBITDA

El EBITDA añade al EBIT las amortizaciones y depreciaciones.

Es útil para comparar empresas con políticas de amortización distintas, pero tiene un problema: ignora que los activos se desgastan y hay que reponerlos.

En negocios intensivos en capital, como la industria, las telecomunicaciones o el transporte, el EBITDA puede hacer que una empresa parezca mucho más rentable de lo que es.

Por eso muchos inversores prefieren el EBIT: incorpora, aunque sea de forma contable, el coste de mantener los activos.

Limitaciones del EV/EBIT

Un ratio barato puede indicar una oportunidad o un problema. Por eso la valoración necesita la compañía de la calidad.

La conexión con ValQual

El EV/EBIT es una de las variables centrales de valoración del ranking ValQual.

Se utiliza por las razones descritas en este artículo: considera la empresa completa, penaliza el endeudamiento excesivo y se apoya en el resultado operativo.

Pero no se utiliza en solitario. Se combina con otras medidas de valoración, como la rentabilidad por flujo de caja libre, y con variables de rentabilidad y solidez financiera, precisamente para reducir el riesgo de comprar empresas baratas por buenas razones.

Puedes consultar los criterios en Method y ver el resultado en el Ranking.

Conclusión

El EV/EBIT responde a una pregunta más completa que el PER: cuánto cuesta el negocio entero en relación con lo que genera su actividad.

No es un ratio perfecto, pero corrige uno de los errores más frecuentes al valorar empresas: olvidar la deuda.

Valorar bien una empresa empieza por mirar todo lo que se compra, no solo lo que aparece en la cotización.

Bibliografía & Recursos

Lecturas recomendadas

  • Greenblatt, J. (2006, ed. revisada 2010). The Little Book That Still Beats the Market. Wiley.
  • Gray, W. R. y Carlisle, T. E. (2012). Quantitative Value: A Practitioner's Guide to Automating Intelligent Investment and Eliminating Behavioral Errors. Wiley.
  • Loughran, T. y Wellman, J. W. (2011). New Evidence on the Relation between the Enterprise Multiple and Average Stock Returns. Journal of Financial and Quantitative Analysis.
  • Gray, W. R. y Vogel, J. (2012). Analyzing Valuation Measures: A Performance Horse-Race over the Past 40 Years. Journal of Portfolio Management.
  • Carlisle, T. E. (2014). Deep Value. Wiley.

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